Este año nos dejamos asesorar por el maestro de la comunidad quien aconsejo ir a un sitio llamado La Portela (o El Portela). El lugar en cuestión está un poco escondido; pero el gran maestro nos iluminó con el mapa que nos llevaría hasta el restaurante. Una vez llegamos al restaurante lo primero que nos impresionó fue el ambiente. El local contaba con bastante afluencia lo cual siempre es bueno cuando uno va a comer.

Una vez nos sentamos (teníamos mesa) nos atendieron bastante rápido. Parte del menú estaba apalabrad. Comenzaríamos por queso asado con mojo y mermelada, ropa vieja y un plato mixto de salchichas, chistorras y morcilla. Faltaba decidir qué hacer con el plato principal. Decidimos, a sugerencia del maestro, pedir varios ‘bichillos’ para picar. Cuando llegó este plato, que fue el último todos quedamos sorprendido por lo sabroso y a la vez tierno de la carne.

Tras el bichillo tocaron los postres. No había mucha variedad de postres caseros, pero los que había estaban muy buenos. Probé el quesillo y el príncipe alberto.

El precio me pareció muy razonable. Tocó a 11.50 por persona habiendo comido y bebido copiosamente y tomando postres casi todos. Probablemente sea un sitio al que vuelva.

Anuncios